Cortesía de mis amiguitos, por supuesto. Junto con otras muchas cosas, y otras que están por venir, de mi cumpleaños.

La pena es que me queda un poco grande, y creo que no se puede descambiar. No es que me importe (siempre he sido de las que, ante la duda, compra la talla más grande). Yo la llevo con orgullo y adoración.

El resto de los regalos, tanto de mis amigos, como de mi hermano, como de Ki, los enseñaré cuando convenga. O, más bien, cuando obtenga los primeros frutos de ellos... ^_^